Paul Klee
Suiza. 1879 - 1940

  • Artes Gráficas

Nació en un pequeño pueblo llamado Münchenbuchsee, cerca de Berna, Suiza. Mostró un interés particular por la pintura y la música desde su infancia y en 1898, cuando terminó el bachillerato, se trasladó a Munich, Alemania, para iniciar su formación como pintor.

Decepcionado de las clases de pintura en  la Academia de Arte, abandonó sus estudios y optó por emprender un viaje a Italia para estudiar a los grandes maestros, quedando impresionado por la arquitectura renacentista y la obra de Miguel Ángel.

Klee solía sentirse incomprendido, ya que su arte no gustaba al público; pero en el año de 1911, conoció a otros pintores como Kandinsky, que compartían sus ideas e inquietudes y que decidieron integrar el grupo “El Jinete Azul”. Quienes lo conformaban eran artistas que se sentían atraídos por el arte primitivo y por movimientos modernos como el fauvismo o el cubismo. Por ello, son considerados los precursores de un nuevo estilo: la abstracción, que revolucionó el mundo del arte.

En 1914, partió a Túnez y lo cautivaron los colores de la ciudad africana. A su regreso, empezó la Primera Guerra Mundial y para 1916 fue enviado a la división de pilotos de reserva. Recibió el encargo de pintar los aviones dañados; pero después de tratar el tema de la guerra en varias de sus obras, decidió dejarlo ya que buscaba distanciarse de aquella barbarie y se dedicó a pintar escenas imaginarias.

Más adelante, en 1920, la galería Goltz de Munich le organizó una exposición con 326 trabajos; se publicaron libros y estudios sobre su obra, lo que significaba que empezaba a convertirse en un artista famoso. Así, ese mismo año, la escuela de arte Bauhaus (escuela nueva, moderna y con una visión muy amplia del arte), en Weimar, Alemania, lo invitó a formar parte de su planta docente y colaboró junto a su amigo artista Kandinsky.

Tras once años en la Bauhaus, Klee recibió una oferta en la escuela de Dusseldorf, lo que le permitiría destinar la mayor parte de su tiempo a pintar. Sin embargo, en 1933, al ser elegido Canciller del Imperio alemán, Adolf Hitler acusó a la academia de Dusseldorf de estar infestada de artistas judíos y las autoridades destituyeron al director. El propio Klee fue víctima de dichas políticas y recibió acusaciones de ser “artista judío” y de hacer un “arte degenerado”, además toda su obra fue retirada de los museos alemanes.

Regresó a Suiza, pero a finales de 1935 su salud se vio deteriorada por una grave enfermedad: esclerodermia progresiva, la cual solía ser mortal.

La idea de tener que morir pronto paralizó su producción y estuvo dos años sin pintar; en ese período únicamente realizó 25 obras en las que experimentó con los pictogramas y jeroglíficos que se convirtieron en un eje principal de su obra. Sin embargo, lo invadió una necesidad de pintar y dejar un gran legado: en 1937 terminó 264 obras, en 1938, 489 y entre 1939 y 1940 llegó a las 1254. A causa de su enfermedad, su estilo se volvió más simple y sus temas más pesimistas.

Finalmente, al mismo tiempo que luchaba contra la muerte, su fama crecía y se extendía por el mundo entero. Exposiciones en Nueva York, Berlín y París lo consagraron como uno de los más grandes artistas del momento. Al fin su arte fue comprendido y reconocido. 

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